La jornada de anoche no fue un entrenamiento cualquiera; fue una de esas sesiones que te recuerdan por qué amamos tanto correr en equipo. Nos reunimos con la determinación de siempre para enfrentar la tradicional ruta invertida de 7 km, un desafío que nos permitió ver el camino desde una perspectiva distinta y exigirle al cuerpo una adaptación diferente bajo las luces de la ciudad.
Recorrer esos 7 kilómetros se sintió increíble. Mantener el ritmo en la zona adecuada mientras compartíamos el asfalto con el equipo generó una atmósfera de camaradería y esfuerzo compartido que hizo que la distancia pasara volando. Cada zancada en esta ruta invertida fue una prueba de que, sin importar la dirección, lo importante es la constancia y el apoyo mutuo.
Sin embargo, el broche de oro llegó al finalizar el recorrido. Tuvimos el honor de celebrar de cerca el éxito de una de las nuestras, tomándonos fotos con nuestra compañera que recientemente logró el 3er lugar en su categoría en la Carrera Farmatodo. Verla en el podio es un orgullo para todos y una fuente de motivación pura; su disciplina nos inspira a seguir dándolo todo en cada kilómetro. Cerramos la noche con muchas sonrisas, fotos para el recuerdo y el corazón lleno de la energía positiva que solo este equipo sabe transmitir. ¡vamos con toda!