Ayer viví una jornada inolvidable en la carrera One Run junto a mi gran familia de LPG Runners. Desde temprano, el ambiente en Los Próceres se sentía desafiante; el cielo estaba completamente nublado, pero la humedad y el clima bochornoso se hacían notar en cada bocanada de aire. Sabía que mantener el ritmo bajo ese calor sofocante requeriría no solo de piernas, sino de muchísima cabeza y corazón.
A pesar de las condiciones climáticas que amenazaban con mermar las fuerzas, la energía del equipo y la constancia de los entrenamientos dieron sus frutos. Kilómetro a kilómetro logré sostener el paso, cruzando la meta con un tiempo oficial de 50 minutos y 4 segundos. ¡Una marca increíble que demuestra que la disciplina lo puede todo! Bajar mis tiempos en un escenario tan exigente me llena de un orgullo inmenso y me motiva a ir por más.
Al cruzar la línea de llegada, el cansancio se transformó en pura celebración. Nos reunimos todos para inmortalizar el momento con una sesión de fotos, luciendo con orgullo la nueva camisa del equipo que estábamos estrenando. Esa camiseta, impregnada de esfuerzo y sudor, representa la unión y el apoyo mutuo de LPG. ¡Ayer demostramos una vez más de qué estamos hechos!