La nada del todo
Nada como la noche que lo iguala todo.
Nada como las sombras que lo cobijan todo.
Nada como el silencio que todo apacigua.
Nada como el sueño en que pasado y futuro cohabitan.
Nada como la carne en que hiberna el deseo.
Nada como la risa en que implosiona el silencio.
Nada como el tiempo, gran constructor de universos.
Nada como el principio, fin de otro comienzo.
Nada como la luz que todo revela.
Nada como la brisa que todo se lleva.
Nada como el sonido que viaja lento
persiguiendo a la luz todo el tiempo.
Nada como la mano que tersa, acaricia.
Nada como el puño que todo aniquila.
Nada como los dedos que urden designios.
Nada como las uñas que se clavan cual gritos.
Nada como los ojos que en su red atrapan
a peces del viento, que sigilosos nadan,
trazando en el aire imágenes vanas
que creemos la realidad, sin saber que son nada.
Nada como el renacer de cada mañana.
Nada como ser uno con lo que se ama.
Nada como la libertad del que muere en calma.
Nada como el todo al que se va el alma.
©bonzopoe, 2020.
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