UNO
Me vestí de algo parecido a ti toda mi vida,
pero nunca deje de sentirme desnudo,
de sentirme expuesto;
a pesar del calor de los abrazos,
la ternura de los besos,
la pasión de las noches
y las madrugadas.
Me vestí de ojos similares a los tuyos
en los que no siempre me reflejaba,
de piel semejante a la tuya
que a veces no me protegía del frío,
de respiraciones aceleradas
que no lograba acompasar.
Me vestí de frases cursis
que nunca me parecieron tiernas,
de sobrenombres
que siempre me parecieron ridículos,
de defectos
que nunca me parecieron tolerables,
de compromisos
que siempre sentí como una carga,
como un lastre a soportar.
Me vestí de manías extrañas
que acabé odiando,
de abrazos que a veces me asfixiaban,
de besos que me resecaban los labios y el alma,
de uñas que provocaban dolor más que éxtasis,
de complicidades
que se sentían más como culpas
que como intimidad.
Así que un día decidí vestirme de mi mismo,
y dejar de esperar encontrarte;
y ahora que finalmente lo hago,
hoy que me vestí de ti
y finalmente no sentí frío,
es demasiado tarde para ser plural,
para ser la mitad de un todo,
de un nuevo universo,
cuando me acostumbrado a ser totalidad,
a ser uno con mi soledad.
©bonzopoe, 2021.
Otros textos de esta serie: