El grito
Siempre me has recordado la pintura
de Edvard Munch, 'El Grito'.
Si hubieras vivido a finales del siglo XIX
podrías haberle demandado,
porque esa de la pintura eres tú,
te pintaron antes de que existieras,
pero Munch se quedó corto.
Tu naturaleza expresionista es indiscutible,
siempre has tendido al drama.
Pero en la pintura el grito no sale de ti,
sino tu del grito.
Tú eres el grito.
El grito es tu hogar, tu sitio.
Y solo te saliste un momento
para ver que había del otro lado.
No fuimos suficiente para ti,
y te regresaste,
P
pero Much te miró entre sus pesadillas,
y te volvió eterna.
Ahora estas entre nosotros,
aunque no quieras.
Y tu grito capturado en el lienzo
ya no provoca miedo,
sola la extrañeza de algo
que sin saber perdimos:
la capacidad de estar en silencio,
la capacidad de escuchar al tiempo,
la capacidad de escuchar nuestro propio corazón.
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