Tiempo detenido
Mira a sus nietos jugando en el patio,
no recuerda todos sus nombres
pero si sus rostros.
Pestañea y cuando los mira de nuevo han crecido,
y hay un par que no reconoce,
pero se parecen a sus hijos menores.
Los niños se acercan y lo abrazan,
y el no desprecia ni una gota de cariño recibido,
merecido o no, le devuelven al alma al cuerpo.
Pestañea de nuevo y los niños
se han vuelto mujeres y hombres
que lo miran con alegría y le gritan: ¡Abuelo!
Pero un día sus ojos no se abren más,
y el tiempo detenido en el que vivió por tanto tiempo
se pone en marcha de nuevo.
La memoria migra ahora a los deudos,
el tiempo seguirá detenido ahora en ellos
en forma de recuerdos... por siempre.
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