Error de cálculo
Las cosas no salieron como esperábamos.
No hubo anillo, ni arroz, ni boda.
Pero si llanto, gritos y desvelos.
Quien hubiera pensado que la que fue
la noche de nuestra vidas
sería la muerte de nuestras fantasías.
Al final aprendimos
que el fuego de un noche
pueda quemar toda la vida,
y que la llama de un instante
tiene el potencial
de crear cenizas por siempre.
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