Partir
Mira hacia atrás
y ve el escenario lleno;
escenas conocidas
se repiten una tras otra,
recordándole su vida,
anunciándole su muerte.
Mira hacia el espejo
y solo está su reflejo.
No hay brazos arropándola,
ni manos tomando las suyas.
Todo está lleno del vacío de siempre,
de la plenitud de nunca.
Mira hacia el futuro
y ve un lugar con su nombre
rodeado de caras conocidas,
de cariños largo tiempo añorados,
de amores olvidados
y niños que no fueron.
Posibilidad y realidad se juntan
para ofrecerle lo que siempre había soñado,
lo que siempre había extrañado,
lo que siempre había querido
pero se le había negado,
hasta ahora... y es feliz.
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