Prometeo
El tiempo pasa lento,
como grano de arena que flota en la nada,
como perro que por más que lo intenta
nunca alcanza a su cola,
como el silencio que nace cuando la muerte llega.
El aire es rancio como el miedo,
y la humedad lame todo lo que toca
sin pedir permiso,
sin respetar a nada ni a nadie.
Y yo aquí, incompleto,
sin la mitad que te llevaste,
la mitad de mi que eres
desde el principio del tiempo,
como cada noche espero.
Espero a que las sombras
que circunvalan mi fortaleza del deseo,
bajen a alimentarse de mi de nuevo,
y me regalen el momentaneo alivio
de no pensarte.
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