Escribir duele
A veces escribir duele
porque recordar duele
crear duele
añorar e imaginar duele
parir duele
A veces escribir duele
porque escribimos con sangre
con recuerdo
con lo que perdimos
con lo que nunca tuvimos
con lo que somos
fuimos o seremos
O mejor dicho
con lo que creemos que somos
con lo que nos dicen que fuimos
y con lo que anhelamos que seremos (tal vez)
A veces escribir duele
porque nos obliga a mirarnos desnudos al espejo
a aceptar nuestras verdades y miedos
y sin el cobijo ajeno
enfrentarnos a nosotros mismos
reconocernos a nosotros mismos
querernos y odiarnos a nosotros mismos
A veces escribir duele
tanto como decir por primera vez adiós
o te quiero
tanto como perder la virginidad de los sueños
tanto como dejar de ser niño
y sentir por primera vez deseo
A veces escribir duele
y el instinto de supervivencia aparece
A veces escribir duele
y un extraño placer nos seca el sudor de la frente
A veces escribir duele
y la mitosis se hace presente
A veces escribir duele
y hace que todo valga la pena
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