Paradoja dactilar
Entra un hombre al salón
y le da mano al anfitrión.
Le da la mano a la familia.
Le da la mano a los invitados
que llegaron antes que él.
Y luego le da la mano
a todos los que llegan después de él.
Al final tiene los dedos lisos,
sin huellas dactilares.
Al final es nadie, y es todos.
Ha logrado ser parte al dejar de ser.
Ha logrado existir no existiendo.
Otros textos de esta serie:
Si llegaste hasta acá muchas gracias por leer este publicación y dedicarme un momento de tu tiempo. Hasta la próxima y recuerda que se vale dejar comentarios.