80 años hubiese cumplido un día como ayer, 14 de febrero, la escritora venezolana Hanni Ossott, si la muerte –con la que de algún modo se hermanó– no la hubiera reclamado en 2002, a la edad de 56 años.
Fue una de las escritoras –poeta y ensayista– más intensas y lúcidas de la literatura venezolana del siglo XX. Sobre su vida y su obra se han escrito relevantes trabajos. Yo me atreví a hacer un ensayo largo que publiqué en 2018 (pueden consultarlo en estos enlaces: 1 y 2).
También publiqué un poema que escribí en su memoria (ver aquí), a propósito de su muerte.
Hoy quisiera honrarla nuevamente con otro ejercicio poético:
La verdad de la vida circula en lo hondo
en lo profundo
como en un mar abisal
hecha coral y oscuridad densa
como la noche
Su voz es nocturna
con la luz del sol negro
interroga
con los silencios insondables
agolpados en el alma
Nacemos para vivir y confirmar
la verdad de la muerte
fundamento de la poesía
reino de la incertidumbre
y el secreto
donde nos prolongamos
aun siendo una plegaria sin respuesta
