«El que ostenta el poder es siempre impopular».
«The one who holds power is always unpopular».
— Benjamin Disraeli

E S P A Ñ O L
EL SECRETO DE ALISTER
Adopté a Alister cuando apenas tenía tres meses de edad. Lo recogí de la calle fría, llevándolo conmigo a casa con mi mamá. Acariciaba sus pequeñas orejitas alimentándolo con la exigua comida que había para un gato tan pequeño. Miré sus ojos y supe que debía cuidarlo por el resto de su vida.
Alister creció conmigo, como mi mascota; no solo era mi amigo, era mi cómplice, pues atendía a todas mis ideas locas que se me ocurrían. Mi gato era bastante singular, pues su comportamiento no era el habitual de una criatura domestica de su calibre. Nunca lo escuché maullar o salir a la calle como lo hacían otros gatos, simplemente se quedaba frente a la ventana, mirando al horizonte y a la luna si era de noche, como si esperara a alguien llegar u observara a un extraño parado a pocos metros de mi casa.
Cada mañana, colocaba el alimento en el plato especial de Alister, pero no quiso comer, como si se encontrara ya satisfecho. Después del mediodía, observé de nuevo el plato de mi gato y la comida que le había puesto, y me di cuenta que se encontraba exactamente igual. Lo tomé y observé por un rato para ver si se encontraba enfermo, pero lo veía muy normal, su comportamiento era el mismo de siempre.
A la entrada de la noche, revisé la comida de Alister nuevamente para cerciorarme si había comido lo cual no fue así. Me preocupaba su comportamiento, por lo que decidí llamar a mi amigo Mario, quien está trabajando como veterinario a domicilio mientras termina sus pasantías para una empresa. Al invitarlo a pasar, revisó a Alister y aseveró que se encontraba en buen estado de salud, pues no veía nada anormal en él. También me sugirió que le diera algo de tiempo, pues los gatos como él tarde o temprano sucumben al hambre.
De nuevo, Alister se paró frente a la ventana mirando al horizonte como si hubiera alguien afuera. Le comenté a Mario sobre ese extraño comportamiento que venía exponiendo desde que era un gato más joven. Pero Mario quiso calmarme con aseveraciones simples las cuales no podía aceptar, pues he sido yo quien las ha vivido cada una de ellas.
Hubo un instante en que mi gato se perdió de nuestra vista; ya no estaba parado frente a la ventana. Lo buscamos por la habitación y al vislumbrar hacia afuera, divisamos a Alister dirigiéndose al bosque que quedaba más allá de mi jardín.
Fuimos detrás de él, pues ese erial tenía fama de que rondaban criaturas salvajes. Atravesamos la cerca y divisamos una roca, bañada en sombras con forma de felinos. Al acercarnos y observar a un lado, encontramos un escondrijo de tierra de un tamaño bastante regular, lo suficiente para que cupiera una persona. Al alumbrar con la linterna de nuestros teléfonos, encontramos un horror que casi nos desvanece en vómitos y desmayos.
El agujero estaba lleno de cadáveres de personas, algunos de ellos los reconocí, como el hijo de la señora Agustina, mi vecina; quien se había ido supuestamente de viaje a la capital del país. Mientras estaba petrificado mirando aquellos cadáveres roídos en descomposición, Alister se había parado frente a mí, observándome de la misma manera en que vislumbra al horizonte durante el día.
FIN
E N G L I S H
ALISTER'S SECRET
I adopted Alister when he was just three months old. I picked him up off the cold street, taking him home with me to my mom. I stroked his little ears, feeding him the meager food that was available for such a small cat. I looked into his eyes and knew I had to take care of him for the rest of his life.
Alister grew up with me, as my pet; he was not only my friend, he was my accomplice, as he catered to all my crazy ideas that came to mind. My cat was quite unique, for his behavior was unusual for a domesticated creature of his caliber. I never heard him meow or go outside as other cats did, he would simply stand in front of the window, looking at the horizon and the moon if it was night, as if waiting for someone to arrive or observing a stranger standing a few feet from my house.
Every morning, I placed the food in Alister's special dish, but he did not want to eat, as if he was already satisfied. After noon, I looked again at my cat's dish and the food I had put in it, and noticed that it was exactly the same. I took him and watched him for a while to see if he was sick, but he looked very normal, his behavior was the same as always.
At the beginning of the night, I checked Alister's food again to see if he had eaten, which he had not. I was concerned about his behavior, so I decided to call my friend Mario, who is working as a home veterinarian while he finishes his internship for a company. When I invited him in, he checked Alister and said he was in good health, as he didn't see anything abnormal about him. He also suggested that I give him some time, as cats like him sooner or later succumb to hunger.
Again, Alister stood in front of the window looking at the horizon as if there was someone outside. I told Mario about this strange behavior he had been exhibiting since he was a younger cat. But Mario wanted to calm me down with simple assertions which I could not accept, as I have been the one who has experienced every one of them.
There was a moment when my cat was lost from our sight; he was no longer standing in front of the window. We looked for him in the room and when we glimpsed outside, we saw Alister heading towards the forest beyond my garden.
We went after him, for that wasteland was reputed to be haunted by wild creatures. We crossed the fence and spotted a rock, bathed in shadows in the shape of felines. As we approached and peered over the side, we found an earthen cache of a fairly regular size, just large enough to fit a person. Shining the flashlight on our phones, we found a horror that almost made us faint and vomit.
The hole was full of corpses of people, some of them I recognized, like the son of Mrs. Agustina, my neighbor; who had supposedly gone on a trip to the capital of the country. While I was petrified looking at those rotting gnawed corpses, Alister had stood in front of me, watching me in the same way he glimpses the horizon during the day.
THE END


Other publications of my authorship | Otras publicaciones de mi autoría
![]() | |
|---|---|
![]() | |
![]() |


¿Eres escritor? ¿No encuentras un lugar adecuado para colocar tus trabajos literarios? Unete a Literatos, una comunidad en Hive donde puedes publicar tus cuentos, poemas, ensayos literarios y novelas inéditos de tu propia autoría.



