El pasado miércoles 21 de enero cumplí 46 años. Lo digo y todavía me suena increíble. No solo por el número, sino por todo lo que representa llegar a esta edad sintiéndome fuerte, enfocada y con un objetivo tan claro: estoy a solo dos semanas de correr la Media Maratón CAF, esos 21 kilómetros que ya se sienten cerca, reales y posibles.
Estas semanas han sido de muchísimo trabajo. Entrené con constancia, semana tras semana, cumpliendo los tiempos, respetando los procesos y escuchando a mi cuerpo. El gimnasio fue clave: trabajé piernas, glúteos —súper importantes para mí como corredora— porque los glúteos no solo dan potencia, también protegen, estabilizan y sostienen cada zancada. Entender eso ha marcado una diferencia enorme en cómo corro y en cómo me siento.
En la pista vi resultados claros: bajé tiempos, aumenté distancias y, sobre todo, me sentí fuerte y confiada. El día de mi cumpleaños fue mágico. Entrené en la mañana con una energía especial, como si todo estuviera alineado. El jueves tocó cuestas, trabajo duro, y nuevamente gimnasio: bíceps, tríceps, espalda y hombros, porque el tren superior también importa cuando los kilómetros pesan.
Hoy domingo me tocaban 15 kilómetros a ritmo tempo, pero el cuerpo habló. Amanecí con malestar estomacal, no pude desayunar bien y mi entrenador decidió que corriera suave buscando hacer zona 2. Ni siquiera llegue cerca, no se dieron los km como esperaba. Lo asumo y acepto. Entiendo que el cuerpo reacciona y también necesita comprensión. Decidí relajarme, correr suave, disfrutar la distancia y no forzar nada.
Mañana será otro día. Nos quedan dos semanas para CAF y siento, con mucha certeza, que estoy lista, que estoy preparada. Estoy profundamente agradecida con Dios porque esta semana fue mágica: entrenamientos buenísimos, aprendizajes, señales claras y las hermosas sorpresas de mi cumpleaños 💛. Sin duda, fue una semana espectacular
La felicidad no necesita filtro