Un domingo cualquiera... De un corredor.
Hoy como todos los domingos me desperté a las 5:00 am, después de algunos estiramientos me levante de la cama.
Fui a la cocina para poner a colar un poco de café, y mientras fui a bañarme para terminar de sacudirme la pereza.
Después de tomar el café y una rodaja de pan, salí a las 6:30 am con algúna intención de correr 15 kilómetros, sin embargo solo hice 13 kilómetros, ya que necesitaba regresar a casa rápido a continuar con mis labores del hogar.
Entrene sola, eramos yo y el asfalto, el asfalto y yo, sin embargo, en la ruta me conseguí con varios clubes de corredores enfocados en su entrenamiento, cruce algunos saludos de fraternidad mientras corría.
El sol estaba muy espléndido y cielo estaba azul sin nubes de adorno, por lo que la sed era continua.
Cuando iba por el Kilómetro 8 vi la hora y la cantidad de agua que me quedaba y decidí devolverme para terminar el entrenamiento más cerca de mi casa.
Finalmente hice 13 kilómetros, me sentí bien, estire un rato después y me recupere muy rápido y no me sentía exhausta.
Así que ya estaba lista y enérgica para enfrentar mi domingo, de lavar, cocinar y poner las cosas en orden para iniciar la semana laboral.