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Hermes, hijo mío:
Te suplico que vayas de inmediato al Inframundo. Las cosas aquí en el Olimpo se están poniendo feas con tu tía Deméter. Está cabreada conmigo porque había descubierto que fui yo quien le entregó Perséfone a Hades; todos, incluyéndome, le hemos rogado que detenga esta espantosa masacre que supone dejar morir de hambre al mundo.
No nos ha hecho ningún caso, ni siquiera a mí, el rey de los dioses. Está tan desafiante que no me queda de otra que seguir tu consejo y pedirle a Hades que devuelva a Perséfone ofreciéndole alguna cosa a cambio.
Espero que llegues a un acuerdo con él que nos beneficie a todos, antes de que las cosas empeoren más de lo que ya están.
Tu padre, Zeus.
Hermes:
Sé que mi misiva te ha de sorprender, pues no soy alguien que ande enviando correos a no ser necesarios, pero lo que te voy a decir en esta sencilla hoja es tan importante que sabrás cómo comunicárselo a Deméter de la forma más suave y apacible posible:
Kore se comió seis granos de granada. De acuerdo con la Ley del Inframundo, la persona viva que haya consumido las semillas debe permanecer en el Inframundo. Ahora bien, podríamos negociar esta situación. Solo es cuestión de que me avisen cuándo y dónde, para programarme.
Tu tío, Hades.
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