¡Feliz martes, querida comunidad! Aunque estuve ausente durante una semana por aquí, pasaron cosas maravillosas.
Viajé a tres estados de Venezuela y, como buena runner, aproveché cada espacio para entrenar. Mi primera parada fue Caracas. Tenía cinco años que no visitaba la capital. Al principio me sentí abrumada porque ha vuelto el caos que la ha caracterizado. El domingo 12 de abril entrené en el Cortafuego, no pude registrar el entrenamiento en Strava porque el GPS enloqueció y arrojó datos erróneos.
El lunes 13 corrí en la pista de atletismo del Pedagógico, ¡me encantó! Al día siguiente viajé a Lechería (Anzoátegui). Tenía seis años sin visitar el mar y este encuentro fue hermoso. Corrí a orilla de la playa en un circuito de tierra y subí al cerro El Morro el martes y el miércoles. La vista era increíble.
El viernes viajé a La Victoria (Aragua) y el sábado a las 6:00 a. m. ya estaba en la Hacienda Santa Teresa, lista para correr la Race 13K, una carrera explosiva y muy rápida. Logré el tercer lugar en la categoría Máster A, tiempo 1 hora 27 segundos, D+ 300 metros.
Sé que pude haberlo hecho mejor, pero no dormí lo suficiente antes de la carrera. El aire acondicionado del hotel donde me quedé me afectó considerablemente. Esa noche precompetencia me sentí bastante mal porque mis fosas nasales y mi garganta se irritaron. De cualquier manera, he aprendido a celebrar mis logros y sé que lo di todo. Me encantó la ruta y la experiencia. Mi última parada fue Caracas y el domingo por la mañana corrí 30 minutos en el parque Los Caobos.
Ese mismo día regresé a Mérida con el corazón llenito de gratitud. De esta manera, cierro mi primera temporada de trail y vuelvo al asfalto.
¡Seguimos!