¡Feliz domingo, querida comunidad! Estoy muy contenta porque ayer fue mi día de fondo largo en la montaña y, por primera vez, fui a la Cascada El Duende, en el Parque Nacional Sierra de La Culata, a 4.200 m s. n. m.
La travesía comenzó antes de las 8:00 a. m. El frío era intenso, así que usé mis tres capas de alta montaña. A medida que ascendía, me fui quitando dos. El recorrido de ascenso fue exigente: hubo dos “paredes” en las que mis pulsaciones subieron mucho debido a la altura. Pero fui a mi ritmo, tratando de estar lo más cerca posible de mis dos compañeros del team, quienes siempre estuvieron pendientes de no perderme de vista.
Llegamos al segundo refugio, recargamos agua y seguimos el camino. Cuando ya faltaba un kilómetro para llegar a la Cascada El Duende, el coach vino a buscarnos. Este último kilómetro fue desafiante porque ya estaba a más de 4.000 m s. n. m. y la altura pega. Al llegar, mi corazón se conmovió. La alta montaña siempre me causa emociones que me cuesta describir.
Comimos, nos tomamos algunas fotos y regresamos. Me puse el rompevientos porque el aire pegaba de frente y el frío se sentía intenso. Bajamos tranquilos porque el terreno es bastante técnico: hay muchas rocas, humedales y algunos espacios resbaladizos (mis zapatillas respondieron de maravilla). Llegamos al puesto de guardaparques después de 16 kilómetros y casi 1.000 metros de desnivel positivo. Este fue mi último entrenamiento largo en montaña de cara a mi próxima competencia.
Hoy corrí 10 km en un terreno con menos desnivel a un ritmo tranquilo, pensé que mis músculos iban a estar muy cargados, pero no fue así. Ya estoy lista para iniciar el tapering. ¡Seguimos!
PD: Pancha, una perrita del puesto de guardaparques, nos acompañó durante todo el entrenamiento.