¡Feliz domingo, querida comunidad! Volví a mi ruta de montaña y amé mi entrenamiento de hoy.
Cuando entreno en rutas con desnivel, cuido mucho lo que llevo en mi camel: hidratación, miel y uvas pasas. Hoy salí un poco más tarde esperando un rayito de sol, pero apenas se asomó. El frío me acompañó durante gran parte del entreno.
Troté unos minutos muy tranquila en un espacio semiplano para entrar en calor y poner mis piernas a tono. Después me dirigí hacia el puente (punto donde partirá la carrera), comí un poco de miel y comencé el circuito. Salí con calma y, tras los primeros 7 minutos, inicié el trayecto de ascenso fuerte.
Alterné entre trote suave y caminata, siempre cuidando mis pulsaciones y mi respiración. Esta vez logré correr más tramos que el jueves pasado. Arribé a La Romanera -lugar donde estará la meta-, me hidraté, comí otro poco de miel, tomé un par de fotografías y emprendí el retorno.
Durante todo el recorrido visualicé la competencia. Es un ejercicio que siempre hago al entrenar. También estoy aprendiendo a identificar los puntos más empinados y dónde puedo correr sin fatigar mis músculos antes de tiempo. Como les comenté en mi post anterior, la carrera es de ascenso, así que debo dosificar muy bien mi energía para llegar a la meta con fuerza.
¡Seguimos!