¡Feliz viernes, querida comunidad! Hoy les comparto mi resumen de la semana.
El lunes hice mi entrenamiento de fuerza en el gimnasio, enfocado en fortalecer los músculos que más uso en la montaña. El martes corrí muy tranquila en un terreno quebrado. Comencé con tres kilómetros en plano, luego un kilómetro con una pendiente desafiante y llegué a un circuito de tierra. Luego de correr dos kilómetros, retorné a mi casa.
El miércoles hice mi trabajo de pista: calentamiento, 4x400 metros (1:44, 1:37, 1:36 y 1:35); 2x200 metros (ambos en 42 segundos) y 2.000 metros a ritmo de umbral láctico (9:57). En esta ocasión, mi entrenador me comentó que hiciera los intervalos a sensaciones, que comenzara cómoda y luego bajara el tiempo con el fin de sentir más confianza, y así lo hice. En la tarde solté con 30 minutos de trote muy suave (las piernas se sentían un poco pesadas).
El jueves fui a la montaña con mi team de Trail Run Mérida, pero en modo senderismo. La caminata fue algo desafiante porque nos internamos en una zona boscosa de la ruta Cabaña de los Curas, ubicada a más de 3.000 m s. n. m. desde la vía de Monterrey (El Valle), 8 kilómetros y con más de 700 metros de desnivel positivo. El terreno es bastante técnico, con piedras y raíces (la lluvia ha sido constante). Aunque la ruta parece estar marcada, si no prestas atención a los detalles, puedes desviarte del camino.
Solo me queda una carrera de montaña en esta primera temporada para volver al asfalto. Puedo asegurar que ha sido la más increíble. He aprendido a fortalecer aún más mi mente y también me he conectado de una forma distinta con la montaña.
¡Seguimos!