¡Feliz domingo, querida comunidad! Hoy amé mi fondo de montaña.
Hice una ruta de 16 kilómetros en Raíz de Agua (Tabay) con más de 900 metros de desnivel positivo. La subida fue desafiante; traté de mantener el ritmo cuidando que las pulsaciones no aumentaran demasiado, aunque por el nivel de inclinación, en algunos tramos resultaba difícil.
La mayor parte del camino estaba repleto de piedras sueltas. Durante el trayecto, me alimenté en momentos específicos para no quedarme sin reservas de energía. La última subida fue muy fuerte, pero no me rendí y continué la travesía. Todo el esfuerzo valió la pena al llegar a Raíz de Agua: una pradera hermosa rodeada de montañas.
Al llegar, olvidé pausar Strava. Esperamos 20 minutos a dos compañeros del team que venían atrás, pero pasado ese tiempo decidimos bajar, ya que ellos se habían devuelto al punto de partida.
Comenzamos el descenso y, al principio, sentía un poco de miedo por la cantidad de piedra suelta. Sin embargo, mientras más avanzaba, mi confianza aumentaba. Se me doblaron los tobillos varias veces; sin embargo, no tuve molestias. Consejo de trail running: si corres en montaña, ¡hay que fortalecer los tobillos sí o sí!
Llegué al punto de partida y metí los pies en el río. De regreso, hicimos una parada en la roca de escalada llamada San Pedro. Mis compañeros subieron, pero yo sentía pánico porque jamás lo había intentado. Al final, me decidí. Admito que tuve mucho miedo, pero al lograrlo me sentí feliz: desbloqueé un temor que me acompañaba desde que tengo memoria.
No quiero terminar sin destacar que hoy nos acompañó Canelo, un amigo canino del puesto de guardaparques. ¡Me encantó!