Esta semana de entrenamiento fue un verdadero reflejo de disciplina y constancia. Iniciamos con series de velocidad que exigieron concentración y potencia, seguidas de cuestas en una de las rutas más desafiantes, donde cada paso se convirtió en un recordatorio de la fuerza que se construye con perseverancia. Además, cumplimos con los ejercicios funcionales, fundamentales para mantener el equilibrio y la estabilidad que tanto necesitamos en cada carrera.
Hoy cerramos con un fondo de 20 kilómetros que comenzó en el Parque Miranda, avanzó hasta los Próceres y regresó a la plaza. El sol acompañaba con intensidad, pero la brisa fresca fue un alivio constante. Lo más retador fue mantener el ritmo durante toda la ruta; después del kilómetro 14 el cansancio apareció, pero la mente se mantuvo firme. Estos fondos no solo fortalecen la resistencia física, también nos preparan emocionalmente para los momentos decisivos.
Parte del recorrido de hoy será también el de la maratón, y mientras corría traté de imaginarme ese instante, la emoción de cruzar la meta, la energía de la gente alentando. Esa visión me dio fuerzas adicionales y renovó mi confianza.
Ya falta poco, LPGRunners. Cada kilómetro nos acerca más al objetivo. Vamos por más, con cuerpo y mente listos para el desafío.