Anoche hicimos casi que doble ruta, porque salimos desde la plaza hasta campo alegre en donde nos quedamos para hacer series y después de esas series regresar de nuevo a plaza.
En una de las cuadras de Campo Alegre le dimos candela al asfalto con 6 rondas de series de velocidad. El plan era sencillo: correr como si no hubiera un mañana, aunque mis piernas a veces opinen lo contrario. El ambiente estaba de lujo. Teníamos un eclipse programado que, para ser honestos, en Caracas se hizo el tímido y no se dejó ver, pero a cambio nos regaló una luna espectacular que iluminaba cada zancada. Correr bajo esa luz hace que el esfuerzo se sienta un poquito más épico y menos "tortura". Sobre el ritmo... ¡ay, los nervios! Siento que tengo el motor listo para subir las revoluciones, pero a la vez me da ese "miedito" de apretar a fondo. Es una pelea constante entre mi cabeza y mis zapatillas. Sin embargo, poco a poco he ido soltando las piernas; ese proceso de ganar velocidad no es tarea fácil, es pura paciencia y pulmón, pero ahí vamos, conquistando segundos al cronómetro. No vimos el eclipse, pero sí vimos a un grupo dándolo todo bajo la noche caraqueña. ¡Seguimos sumando kilómetros y perdiendo el miedo a volar! Vamos por mas