Líneas azules
Hay gente que nace con un destino,
con un rol prestablecido,
es como si vinieran con un software
precargado del que no pueden escapar.
Judas nació para mostrar
la ambivalencia de un beso,
Bolívar para dirigir la independencia
de quienes le siguieron,
Einstein para enseñarnos que todo es relativo,
Davis para mostrarnos
de lo que una trompeta es capaz.
Y es que todos somos parte de un gran script,
de un libreto sofisticado cuyo fin no se puede editar,
y en el que, si acaso, podemos jugar con
el orden de las partes pero nunca con el final.
En ese contexto
ella nació para ser amada
pero no para amar.
El nació para amarla a pesar de todo,
y tratar de conseguir su amor
por toda la eternidad.
Y yo, que esto registro,
para re-escribir el orden de las partes
cada vez que se reinicie su historia,
en este mar de de líneas azules
al que no llega el atardecer jamás.
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