Temblor
La placa finalmente se acerca,
subrepticiamente, como no queriendo,
como si fuera una casualidad
y no se diera cuenta de su cercanía al otro cuerpo.
Espera paciente su momento,
y mientras los ríos subterráneos corren
y los sistemas de cavernas hacen eco,
de repente estira un brazo
y se anima a dar el primer paso,
a establecer contacto.
Poco más tarde la superficie tiembla
con un primer beso,
las placas tectónicas le mueven el piso
al mundo por unos momentos,
y mientras los especialistas
revisan la escala de Richter,
bajo tierra el amor entre réplica y réplica
se fuma un cigarro.
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