Eclipse
Rezas como todas las noches,
con la esperanza como bandera
y la angustia como atril.
Pones buena cara a pesar del hartazgo,
confiada en que las nubes negras
al final se irán.
Ya hace varios años que vives en tinieblas.
Un viejo amor se llevó la luz
que iluminaba tu soledad.
Desde entonces esperas paciente
a que la luna se separe de las estrellas
para que tu vida pueda continuar.
Sin embargo tu trozo de invierno aún no deshiela,
su recuerdo aún te pesa como una piedra,
y el sol de la primavera no se deja de ocultar.
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