Ni contigo, ni sin ti
Te materializaste justo en medio de la página
cuando ya había perfilado a los protagonistas
y el primer acto de la historia.
Alteraste todo el texto con tu presencia,
con tu acaparar de las miradas,
con tu dominio de los puntos suspensivos.
Pero te sorprendió encontrarme
aprisionando el lápiz
dispuesto a borrarte, a modificarte.
Así que llevaste a cabo un golpe de estado,
querías ser la dueña de tu propia historia,
así que moviste tus influencias para eliminarme.
Se dio entonces entre los dos una batalla
que convirtió el cuento en una novela,
y la novela en una trilogía.
El escenario fueron el blanco
de mis páginas y el de tus sábanas,
y las armas el grafito y el carmín.
Pero en algún momento nos confundimos,
y en vez de querer aniquilarnos
quisimos devorarnos, y terminamos aquí.
En este epílogo de un cuento que se volvió novelas,
en el adendum de un asesinato-suicidio
que desde el principio se veía venir.
Otros textos de esta serie: