El problema con el color verde
Decir que me gusta el color azul sería mentir.
Por eso siempre evité la pregunta,
para no tener que afirmarlo.
Pero para ser honesto mentí por omisión,
porque tampoco nunca lo negué.
A mi en realidad me gusta el color verde,
pero soy el único que lo conoce, y al que le gusta.
Para el resto del mundo el color verde no existe,
y no pueden, ni les interesa, imaginarlo,
sin importar que tanto se los explique.
Es por eso que desde que declaré
abiertamente mi aversión al color azul,
y mi preferencia por el color verde,
me he vuelto un paria.
La gente me tolera por conveniencia,
por necesidad, y a veces incluso por lástima.
"Ahí va el loco al que no le gusta el color azul"
"¡Miren ahí va el iluso del color verde!"
No lo gritan abiertamente,
eso va contra las buenas costumbres
y juego de apariencias del color azul,
pero lo piensan y lo platican entre ellos.
Y es que el color verde da una libertad
que ellos no conocen,
y a los del color azul lo diferente les incomoda,
incluso les asusta.
Se que no soy el único,
regados por el mundo
debe haber otros como yo
que ven el mundo en otra tonalidad.
Al principio fue difícil, lo acepto,
pero al final uno se acostumbra
a pensar por si mismo
y ser el único responsable de su felicidad.
Uno se acostumbra a ser y no solo a estar.
Uno se acostumbra a volar en vez de caminar.
Uno se acostumbra a ser árbol y no rama,
a ser flor, ser semilla, y no sólo una hoja más
que nace y muere ciega... muda... sorda.
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