Mi augusto padre:
¿No te he dicho que era más prudente convencer a Deméter de que prometiera a Kore con mi tío?, ¿no te he advertido que tendría graves consecuencias el no haber preguntado la opinión de Deméter?
Pues mira el desastre que se ha desencadenado solo porque querías satisfacer al señor del Inframundo, a quien no querías ofender de nuevo luego de la guerra con los Titanes y le diste libre albedrío para hacer con mi hermana lo que quiera.
Ahora bien, Kore estaba sana y salva cuando llegué. Mi hermana estaba atendiendo un par de asuntos con el tío Hades (sí, esa clase de asuntos, si piensas mal). Debo admitir, pues, que Hades tiene muy buenos gustos en cuanto a ropa, pues Kore tenía los atavíos más bellos que parecían rivalizar con los de Afrodita (no se lo digas, que esa señora es capaz de armarle un pancho).
Sin embargo, hay un pequeño detalle que debes saber y debes tomar en consideración: Kore comió la fruta prohibida. Seis granos para ser exacto. Hades me lo comunicó mediante una carta, la cual te adjunto.
Ahora bien, para evitar que la tensión se vuelva más caótica, sugeriría la siguiente solución: que Kore pase seis meses con Deméter y el resto del año con Hades. Es lo más justo para ambas partes, si lo piensas con detenimiento.
Sin más por el momento, me despido.
Hermes.
Fuente de la imagen: Pexels
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