Hoy el asfalto me puso los puntos claros: ¡se acabó el romance eterno con la Zona 2! Mira que si soy feliz en mi burbuja de trote suave, pero si quiero bajar mis tiempos en las carreras, hay que meterle power y sufrirle un poquito a las series de velocidad. Es esa relación de amor-odio donde terminas con el corazón en la boca, pero con el ego por las nubes.
Me puse la meta de bajar de los 6:00 min/km y, ¡pum!, objetivo cumplido. Eso sí, mantener ese ritmo me costó sudor y neuronas; sostener la velocidad es otro nivel de "amistad" con el cansancio. A las 9:30 de la mañana, el sol estaba picante el día hoy , pero al pasar por la laguna que se encuentra en el parque, una brisa deliciosa me engañó por completo. Juro que cerraba los ojos y no estaba en el parque, ¡estaba corriendo en plena orilla de la playa!
Lo más loco es que ni llegué a mi VO2 máx. Sé que tengo más gasolina en el tanque, pero me dio ese "miedito" de apretar a fondo. Salir de la zona de confort no es fácil, no voy a mentir, pero si no arriesgas, no ganas esas maravillas de las que todos hablan. ¡Mañana vuelvo por más!