Pedazos de cielo
Las aves son pedazos de cielo
desterrados en la tierra,
por eso cuando vuelan son plenas
y a veces se pierden en el aire.
El aire que es como su sangre, y las alimenta.
Y así como la ballena de las profundidades
necesita salir a respirar a la superficie,
las aves necesitan dejar la superficie para no morir.
Para vivir lejos del lastre de su peso
que las obliga siempre a bajar
aunque no quieran,
y recordar su mortalidad de ángeles caídos.
Dicen que antes eclipsaban al sol
cuando se escondían en las nubes
para beber las gotas de lluvia
antes de que cayeran.
Que generaban remolinos y tormentas
con el batir de sus alas,
y rugían incluso más que el mar
cuando graznaban al unísono.
Pero un día cometieron el error
de querer volverse hombres,
y ayudaron a Ícaro a escapar de Creta
a cambio de que les dijera como lograrlo.
Parte de la historia la sabemos:
Ícaro murió y no logró su cometido.
Lo que no nos cuentan es que las aves
fueron expulsadas del cielo,
y su líder se llamaba Lucifer.
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