40 pulgadas
Llevo tiempo estático, detenido,
contemplando el vacío
que habita frente a mi,
a los lados de mi,
detrás de mi.
Ilumino lo que tengo delante,
como los faros de un auto descubriendo el camino,
y decorando con todo tipo de insectos
el frente del radiador.
Pero no sirve de nada,
así como no existe sonido en el desierto,
fondo en el infierno,
compañía en la soledad.
Un día desperté y todos se habían ido,
todos habían huido,
incluso la vida que tanto tiempo
me costo estructurar.
Ahora solo estamos yo,
los muebles, el tapete de Welcome,
el ruido de estática del tiempo,
y los pocos recuerdos que no lograron escapar.
Soy un caso perdido
que olvidó traspapelar el silencio,
un disco rayado que la vida
olvido voltear.
Soy un cangrejo que ya con artritis
quiere aprender a caminar derecho,
soy un televisor de 40 pulgadas
que cuando todos se fueron
alguien olvidó apagar.
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