La huída
Abre los ojos y solo ve la noche.
Cierra los ojos y solo ve la noche.
Ya no sabe si sueña o es soñado,
si está en el presente o está en el pasado.
Mira sus manos rotas llenas de sangre,
su ropa teñida de un rojo oscuro, casi negro,
se levanta y duda por un momento,
no sabe lo que está pasando
pero sigue corriendo.
A lo lejos se escuchan aullidos
y gritos que intenta ignorar.
Huele a árboles quemados,
a pólvora, a orines, a miedo.
Se le cae un brazo,
pero sigue corriendo.
Se le zafa la mandíbula,
pero sigue corriendo.
Se le cierran los oídos,
pero sigue corriendo.
Despierta,
abre los ojos y solo ve la noche.
Cierra los ojos y solo ve la noche.
Duda por un momento,
se seca el sudor y se incorpora.
Va al baño a lavarse la cara.
Huele a árboles quemados,
a pólvora, a miedo,
y a lo lejos se escuchan aullidos
y gritos que quiere olvidar.
Se mira al espejo
y se pregunta,
si algún día,
amanecerá
de verdad.
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