Zombi
Miraba al horizonte,
ahí donde surge y se oculta todo.
Lo miraba como esperando algo,
con la tranquilidad del que ya no espera nada,
con la paz del que ya recibió
todo lo que podía recibir
y dio todo lo que podía dar.
Miraba sin parpadear,
como si se negara a retratar lo que veía,
a grabarlo en sus recuerdos, en su memoria.
Estaba quieto, respirando al ritmo de la tierra
de la que quería ser parte sin saber porque.
El aire lo movía como a las hojas de los árboles,
como a las olas del mar,
como a las semilla que flotan en el aire
buscando donde anidar.
De su cuerpo no nacía más sonido
que el de un corazón que latía
metódico, mecánico, resignado.
Y el de un vientre que se canibalizaba
ante la falta de sustento.
Dicen que lo hallaron junto al cuerpo
aún agonizante,
que lo hallaron envuelto en la sangre
que alguna vez lo trajo al mundo,
abrazando al ser del que alguna vez fue parte.
Dicen que esta muerto pero aún no lo sabe.
Que solo pronuncia su nombre
de vez en cuando como un mantra,
y mientras todos rezan
para abrirle la puerta al olvido
el vive en él desde ella dio su último suspiro.
Dicen que lo olvidó todo,
como hacen los niños,
cuando la pena es tan grande
que los abraza por completo,
y les envejece de golpe el corazón.
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