Cansancios
Me pesa el cuerpo,
y respiro lento y profundo,
como si no tuviera prisa
y quisiera aspirar todos
los aromas del mundo.
Siento el agua fría lamerme el cuerpo,
y cierro los ojos y me vuelvo
parte de la cascada artificial
que me embiste,
al tiempo que me purifica.
El agua se lleva todos lo miedos, las dudas,
incluso los arrepentimientos,
y solo existe la certeza del momento,
el aquí y ahora renovándose
a cada instante, a cada segundo.
Al final, desnudo y puro,
como llegué al mundo,
abro los ojos a la luz,
y me dejo abrazar
por la tibieza del cansancio,
por el peso de la nada
que ahora lo invade todo.
Atrás quedan el pasado
y las preocupaciones del futuro.
Atrás quedan los deseos
y las preocupaciones.
Atrás quedan el control
y la conciencia del cuerpo.
Delante quedan nuevos
caminos que explorar,
nuevos mundos que experimentar
hasta que otro cansancio
nos haga despertar,
y el desierto dentro del reloj de arena
escuche de nuevo a la gravedad.
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