El sueño del pez
Y al despertar nos diremos cosas hermosas,
como siempre,
y me contarás de tus sueños
en océanos azules como el cielo,
y ríos que lavan los pecados del mundo
mientras crean nuevos universos
que recorreremos algún día,
cuando finalmente dejemos el estero.
Te escucharé como siempre,
mientras miro como la luz
pinta de reflejos tu cuerpo,
y te ocultaré como siempre
los sueños en que te miro a lo lejos,
fuera de mi, fuera del agua y de mi cuerpo.
Me hablarás de las cascadas
desde las que nos lanzaremos,
y los ojos de agua
en los en que abrazados
pediremos un deseo,
y nos dejaremos llevar por la corriente
hasta que suba la marea
hasta casi tocar el firmamento.
Me contarás, y yo escucharé,
hasta que un día la ansiedad sea más fuerte
que la sangre, que el deseo,
y te deje por la playa
que me llama todo el tiempo.
Ahí donde la arena no es el fin
sino el principio.
Ahí donde el agua no flota sino se hunde.
Ahí donde el aire lo es todo y no partículas,
y las nubes no son un reflejo
sino el destino final.
Me contarás y yo te escucharé,
siempre en silencio,
disfrutando cada momento,
sabiendo que algún día estaré lejos
y despertaré solo en la oscuridad.
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